La calificación del nuevo cortometraje de Pedro Solís es «para todos los públicos, pero con ese añadido de especial interés para la infancia». «Una calificación inmejorable», dice mientras apura el café. De hecho, el Ministerio de Cultura ha recomendado el corto por su vocación educativa. «Eso fue para mí el primer premio que recibe el corto, porque esto no lo consiguen todas las obras», recalca. Comenta orgulloso al respecto: «Hay mucho interés por parte de profesores para enseñar el trabajo en los colegios». Y esto es importante para él, porque «es aportar un granito de arena para ayudar a que los niños integren más a aquellos que necesitan una educación especial».
«A Alejandra por inspirarme esta historia» es la dedicatoria de «Cuerdas». Alejandra es su hija mayor, quien le inspiró la idea del cortometraje Cuerdas por «la forma con la que juega con su hermano Nicolás -afectado al nacer por una parálisis cerebral severa. Por cómo le trata le pone rulos, le pinta y le hace veinte mil perrerías», dice entre risas. Para Solís, el cortometraje se define en la siguiente frase: «Hay cuerdas que no atan, sino que liberan».
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