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sábado, 8 de marzo de 2014

¿Sirven de algo las terapias de pareja?

Ilustración de Raúl Arias.
Una terapia de pareja no sólo vale para recuperar la relación, sino también para tener una ruptura lo menos conflictiva y dolorosa posible. De modo que el objetivo de todo es "que la pareja se comunique y resuelva lo que quiera resolver para sentirse mejor consigo mismo y con el otro", mantiene Anfruns Nomen, sea para recuperar la relación si ambos así lo desean, o bien para romperla de la mejor de las formas.
La Association of Marriage and Family Therapists de EEUU indica que tres de cada cuatro parejas que acuden a terapia admiten una mejoría en su relación. El 90% de las personas que acuden a terapia de pareja con personas expertas mejora su estado de ánimo, además dos tercios de estas también experimentan mejoras en su salud y en su desempeño laboral.
Lo primero que se hace en estas terapias es encontrar el verdadero problema. La mayoría de las parejas viene a consulta porque discuten mucho, pero "detrás del ruido, hay conflictos sin resolver". Por tanto, lo primero que hay que poner sobre la mesa es el problema real por el cual la relación no funciona como antes. Después, añade el experto, hay que trabajar el diálogo frente al monólogo. Es decir, es necesario empatizar con el otro, escucharle, saber qué le ocurre realmente e intentar entenderlo. Por eso, añade Bustamante, lo principal en terapia es enseñar a: saber escuchar, ponerse en los zapatos del otro, aprender a comunicar lo que sentimos o nos molesta sin herir a la otra persona, responsabilizarnos de nosotros mismos, huir de la dependencia emocional, aprender a discutir, atender y cuidar la relación de pareja, y a poner unas bases para volver a ilusionarse.
"En los problemas de pareja los dos son parte del problema y los dos son parte de la solución". Dependiendo de la pareja en cuestión y del motivo que le hayan traído hasta aquí, se utilizarán unos recursos u otros, pero todos tienen los mismos objetivos: que la pareja aprenda a resolver sus conflictos, a gestionarlos porque "una pareja feliz no es aquella que no los tiene, sino aquella que sabe adaptarse y enfrentarse a ellos", mantiene los expertos. 
Al final de la terapia, las parejas deciden seguir juntos o no, pero esta decisión es consciente, hablada y compartida entre ambos.
Artículo completo:
:http://www.elmundo.es/salud/2014/03/08/531a155c22601d940e8b4583.html

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