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domingo, 9 de febrero de 2014

ADICTOS A LA EMOCION (PARTE II)

Igualmente tenemos en nuestro cerebro, cerca del centro emocional del mismo, una pequeña glándula llamada hipotálamo que es la responsable de regular las actividades básicas del cuerpo como el hambre, la sed, el deseo sexual y la temperatura.  El hipotálamo es como una mini fábrica donde se producen ciertas sustancias químicas que corresponden a ciertas emociones. 

El hipotálamo fabrica químicos para la ira, para la tristeza y hay una sustancia química para cada estado emocional que experimentamos. Cuando esta sustancia llega a los diferentes centros o partes del cuerpo cada célula en nuestro cuerpo lo acoge. De acuerdo a la Dra. Candace B. Pert (autora del libro“Molecules of Emotion”) cada célula tiene miles de receptores y cuando esta sustancia se conecta a una célula es como una llave que entra a una cerradura y se activa. Cuando repetimos una acción constantemente las células van creando una memoria y es por eso que atraemos situaciones –deseadas o no - a nuestras vidas para saciar el apetito bioquímico de las células y cubrir esa necesidad química.

El adicto siempre necesita un poco más de esta sensación o emoción para alcanzar el estado de euforia o la reacción química que busca. El Dr. Dispenza dice que en realidad su definición de adicción es muy simple y lo que significa es que si no puedes controlar tu estado emocional, eres adicto al mismo.



El Dr. Dispenza continúa diciendo que cada vez que se interrumpe el proceso de pensamiento que causa una respuesta química en el cuerpo las células nerviosas que están conectadas comienzan a romper su relación. Cuando comenzamos a interrumpir el patrón adicto, nuestras células van creando nuevas alianzas que permiten la modificación de la adicción a alguna emoción.

Cuando podemos reconocer que estamos adictos a la ira, al llanto, al miedo o la pena desmedida, cuando estamos adictos a alguna emoción la práctica constante y disciplinada de la meditación nos ayuda a observar nuestros pensamientos y a controlar la mente. Cuando meditamos somos el observador y estamos ayudando a nuestro cerebro a crear nuevas alianzas entre sus células y así poder liberarnos de las emociones adictivas.

Artículo completo http://www.elnuevodia.com/Xstatic/endi/template/imprimir.aspx?id=763220&t=1


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