Puede que haya respuestas que no estamos dispuestos a escuchar. Puede que nos hayamos acomodado en exceso, que nos hayamos olvidado de darle la vuelta al colchón de vez en cuando.
Extrañas maneras de mantener el equilibrio.
Extrañas maneras de mantener el equilibrio.
Necesitamos urgentemente que nos recuerden que el tiempo pasa y no podemos seguir asombrándonos al mirar atrás y ver cómo los momentos que un día estaban al alcance de nuestra mano se van quedando cada vez más lejos. En algún momento no estaremos más aquí, porque al final aquí no queda nadie. Aunque por eso también nos quejemos.
Nos hemos olvidado de vivir la vida como si fuese a acabarse para vivirla como si al final fuésemos a tener tiempo para hacer todas las cosas que hemos dejado de hacer, como si lo estuviésemos haciendo tan bien que nos fuesen a regalar diez minutos más. Pero aquí nadie regala nada.
Hemos dejado de mojarnos el culo por las cosas que hacen que la vida de una persona sea extraordinaria. Y son precisamente esas cosas las que nos hacen un poco inmortales: las que se quedan cuando nosotros nos hemos ido.
Hemos dejado de mojarnos el culo por las cosas que hacen que la vida de una persona sea extraordinaria. Y son precisamente esas cosas las que nos hacen un poco inmortales: las que se quedan cuando nosotros nos hemos ido.
Tal vez sea hora de hacernos un par de preguntas. Tal vez sea un buen momento para preguntarle al niño que éramos por qué antes todo era susceptible de un“¿Por qué?”. Esa era probablemente la única manera que teníamos de descubrir las cosas importantes de la vida.
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