A pesar de la evidencia en sus logros, aquél que sufre el síndrome del impostor está continua e internamente desmereciéndolos, bajo el pensamiento de que en realidad está engañando a todos y por lo tanto corre el riesgo de ser desenmascarado. Éste tipo de personas le atribuye su éxito a factores ajenos, tales como la buena suerte.
Si bien suena a que se trata de un problema de baja autoestima, de acuerdo a Valerie Young, una experta que desarrolla programas profesionales sobre el tema, el síndrome del impostor es más que un simple caso de inseguridad, más complejo que simplemente simular algo hasta lograrlo. Usualmente crónico, se relaciona mucho más al campo de los logros y a un sentimiento constante de inmerecido de éxito.
Esto evidentemente resulta en un gran problema, porque puede impedir que gente muy exitosa siga progresando. Young identifica dos problemas principales:" Si lo permiten, el síndrome del Impostor puede reprimir a las personas, haciendo que tengan miedo de ir por mejores puestos". También dice que "Otros se sacrifican muchísimo, trabajando de forma ardua y más que el resto, mientras que de forma secreta están convencidos que si fueran más inteligentes no tendrían que trabajar tan duro". Como mencionamos antes, un factor al que se le suele atribuir el éxito es a la suerte, creyendo que de no haber sido por ciertas circunstancias, alguien más talentoso estaría en sus lugares.
Por suerte, siempre hay maneras de lidiar con ello. Las personas que se sienten impostoras, usualmente tienen expectativas demasiado altas respecto a ellas mismas, casi utópicas, también problemas de perfeccionismo, y la convicción de que no deberían estar esforzándose en lo absoluto. Por eso siempre hay que recordar que los errores no son necesariamente una prueba de ineptitud, sino oportunidades para aprender y mejor. Verse a uno mismo objetivamente es sin duda la mejor forma de lograr deshacerse del sentimiento de fraude. Al mirarnos a nosotros mismos como si fuéramos otra persona, lograremos ver quiénes realmente somos y por qué estamos donde estamos.
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