En Silicon Valley y Cambridge, cada vez más científicos e informáticos buscan confirmar que tienen rasgos de personalidad Asperger. Los últimos estudios señalan a los que viven con este síndrome como potenciales genios por su capacidad para la concentración y atención al detalle. Pero muchos psiquiatras, escandalizados, empiezan a hartarse de la frivolización generada de este trastorno, que produce dolor a muchas familias.
En los últimos tiempos se han escrito incluso muchos textos vinculando el síndrome Asperger con el genio. La doctora Rosalind Bergemann -Asperger ella misma y consejera delegada de la consultoría Globalite Management Service, además de presidenta de Asperger Leaders- lo confirma: «Me llaman cada vez más padres que quieren cerciorarse de que sus hijos son Asperger, para 'permitirles desarrollarse a nivel superior al de los demás'». Aun cuando la realidad es mucho más dura para los millones de individuos Asperger ya que suelen tener problemas cotidianos muy reales. La intimidad emocional es muy difícil para un Asperger. Quiere complacer a sus seres queridos, pero no sabe cómo.
La persona Asperger -a veces orgullosa de serlo- sabe que su capacidad de concentración absoluta, de procesar información de forma distinta o mostrar extraordinaria atención al detalle puede llevarla a destacar. Para más inri, hoy abundan los 'modelos' a los que seguir. Barack Obama es famoso por su «incapacidad para relacionarse normalmente» y por sus lapsus verbales que, según algunos comentaristas, son «típicos del autismo». Hay muchos otros ilustres 'diagnosticados' desde la barra de un bar: Albert Einstein o Bill Gates, a veces por algo tan nimio como la falta de contacto visual. Y en el parque tecnológico de la Universidad de Cambridge -lo más parecido a Silicon Valley en Inglaterra- está de moda entre los científicos decir que uno es un poco autista.
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