Muchas veces, las dificultades sensoriales son vistas como problemas de conducta, pero pueden impactar sobre la autoestima y el tipo de vida del joven.
Lic. Pedro Sánchez.
Existe poca información sobre los problemas del Procesamiento Sensorial en la adolescencia. Pero partiendo de que muchos niños son diagnosticados con problemas sensoriales, cabe la posibilidad que muchos no sigan el tratamiento, o ni siquiera sean detectados. Entonces, ¿Los problemas sensoriales desaparecerán en la adolescencia? Claro que no, pero quizás la forma en la cual se manifiesten si.
Los adolescentes con Problemas en su procesamiento sensorial tienen desafíos especiales debido a la etapa de desarrollo en que se encuentran y el hecho de que, como lo mencionaba al inicio, sus problemas sensoriales pueden estar aun sin resolver. Recordemos que las dificultades sensoriales parten desde edad muy temprana en los niños, siendo el tiempo crucial en la detección y tratamiento. Esto no significa que si se detecta que un adolescente tiene dificultades sensoriales ya sea intratable a nivel terapéutico, pero es importante considerar que el abordaje será diferente.
Algunas puntos a tener en cuenta:
1. Encontrar un Terapeuta ocupacional para determinar si existe un problema en el procesamiento sensorial: Definitivamente existen pocos terapeutas ocupacionales con la experiencia de trabajo con adolescentes. Sin embargo, por la propia formación profesional, tenemos los criterios que puedan permitir orientar y detectar si el chico tiene verdaderamente dificultades sensoriales. Recordemos que un problema en el procesamiento sensorial se manifiesta cuando impide la realización óptima de una tarea, como el poder aprender, autovalerse o participar socialmente en una actividad.
En mi experiencia personal, muchas veces los jóvenes ven como "infantil" el poder asisitir a una sala de terapia ambientada principalmente para niños. Sin embargo, en mi experiencia dentro de una escuela, cuando se realizan juegos grupales con los chicos de secundaria que impliquen sensaciones y movimiento, su respuesta es muy diferente. Obviamente ningún adolescente quiere "ser un niño". Entonces el Terapeuta Ocupacional debe "sacar estrategias" que permitan determinar si tiene dificultades, elaborar un perfil sensorial y luego elaborar una estrategia que no siempre pueda ser llevada en un espacio terapeutico.
2. Baja autoestima. Los adolescentes que han tenido problemas sensoriales durante años han aprendido a sobrellevarlo y han elaborado estrategias para compensarlo y no verse tan expuestos a situaciones que ellos perciben como desagradabes. De aquí que muchos padres manifiesten que el niño "ya no tiene los problemas sensoriales de pequeño porque hace menos rabietas". El problema sigue allí, pero el ahora adolescente ya es consciente de ello y busca manejarlo. Se siente "diferente" y no sabe por qué (ya que así actúa su Sistema Nervioso). Los adolescentes con problemas de procesamiento sensorial generalmente luchan con la autoestima. Ellos necesitan un buen soporte emocional para admitir que tienen problemas sensoriales y solicitar ayuda. Pienso que lo mas importante es conectarnos con cómo se siente, porque a nivel social puede ser muy difícil. (y una estrategia puede ser el aislarse o refugiarse en temas mas "seguros" como la computadora o en cosas mas "extremas" como el skateboarding, de acuerdo al caso).

3. Desempeño académico. Generalmente los jóvenes con dificultades en el procesamiento sensorial no tienen cuadernos, o los tienen muy desordenados. Muestran dificultades para presentar trabajos en la fecha propuesta o tienen dificultades para manejarse en un horario. Pueden tener un buen nivel intelectual, pero su producción (examen borroneado o mala postura en la silla, haciendo bromas o tamborillando con los dedos) pueden no reflejar ése potencial. También puede tener problemas en las clases de baile, educación fisica o deportes.
4. Necesidad de independencia. Los adolescentes necesitan que se les respete su independencia. Recalcarle que tiene dificultades sensoriales, o que tiene que hacer "esto o aquello", no siempre es tomado tan bien.
5. El deseo de "encajar" socialmente. Todo adolescente siente la necesidad de encajar a nivel social. Quizás algunos mas que otros, pero todos quieren hacerlo porque es parte del desarrollo de su personalidad. Sin embargo, los problemas sensoriales pueden avergonzarlos y hacer que se aíslen y tengan pensamientos negativos sobre sí mismos (soy un torpe, un miedoso, nada me sale bien, etc).
6. Cambio hormonal. El cambio hormonal propio de los adolescentes puede exacerbar problemas sensoriales, haciéndolos más sensibles de lo que eran en el pasado. Los cambios normales de la adolescencia también pueden hacerlos más temperamentales y sensibles emocionalmente.
7. Diferente mirada. Las personas difícilmente verán a un adolescente con problemas sensoriales. La conducta será atribuída a inmaduréz emocional o problemas en la conducta. Y muchos acuden al psicólogo teniendo una dificultad de otro tipo.
¿Qué podrían hacer padres, maestros o terapeutas?
1. Modificar las técnicas de Integración Sensorial, para hacerlas mas "amigables" al adolescente. Podemos hacer tareas de cocina, jardinería, mecánica, artes plásticas, pequeños oficios y otras labores que aborden sus necesidades sensoriales. El terapeuta ocupacional debe crear una estrategia que se aplique principalmente en la vida cotidiana del joven y en la que estén involucrados como co-terapeutas los padres, maestros y amigos.

2. Hablar sobre los problemas sensoriales positivamente. Conversar y dialogar con el joven sobre los problemas sensoriales, no como "una enfermedad" sino simplemente como una diferencia en el "cableado del cerebro" que puede tener ventajas (como un mayor nivel de alerta y anticipación en el caso de los defensivos tactiles), pero que también puede ser controlado y dirigido para hacer la vida más fácil. Educar al niño o adolescente en sus dificultades para el procesamiento sensorial ayuda a superar su actitud defensiva o "pesimista y rebelde". Con él se empiezan a aplicar las estrategias desarrolladas con el Terapeuta ocupacional.
3. Realizar cambios en el entorno y alternativas de actividades por realizar. Aquí respetamos su capacidad para decidir y ser independientes. También favorecemos su capacidad para tomar responsabilidades y solucionar problemas. Respetar también su privacidad. La escuela es importante en éste aspecto. Por ejemplo, si a una adolescente le gusta la ropa apretada y tiene que ir con ropa suelta a la escuela, puede usar una licra ajustada debajo de su uniforme escolar.
4. Ayúdelo a sentirse bien y encontrar un grupo de compañeros que pueda brindarle soporte. Primero debemos elaborar estrategias básicas (y cortas) para el aseo, alimentación y vestido. Alentar al joven y recalcar la diversidad frente a sus compañeros es importante en el desarrollo de su autoestima. Otro aspecto que siempre menciono es la posibilidad de éxito. Debemos fomentar espacios donde el joven pueda mostrar sus fortalezas y reconocerlo de forma grupal.
El segundo aspecto es sobre el grupo social. Expandir los círculos sociales permite no sólo conocer mas personas, sino a potencializar diversos aspectos. Por ejemplo puede tener los amigos del colegio, del edificio, del karate, de la parroquia, de la escuela de teatro, etc.
Comprometerlo en grupos de ayuda social permite que se sienta partícipe de cambios en la sociedad.
5. Aceptar que los adolescentes pueden ser emocionalmente más sensibles en esta etapa. Estar alertas a los signos elevados de ansiedad o depresión, y consulte a un profesional de la salud ante cualquier inquietud que se tenga. Tener en cuenta que abordando los problemas sensoriales se reduce la ansiedad que en algunos casos puede llevar a una depresión (cuando el joven siente que no puede manejar su malestar, con el tiempo, podría desarrollar depresión). De aquí que siempre el ejercicio físico, actividades al aire libre, la meditación o actividades religiosas sean una recomendación eficaz para la ansiedad o depresión.
6. Centrarse en la auto-conciencia y responsabilidad de la auto-regulación. Es una tarea difícil conseguir que un joven pueda autorregularse, por lo que es necesario dialogar sobre el tema sensorial, crear estrategias (dieta sensorial) y así evitar conductas negativas. Será más fácil para él desarrollar una mejor autorregulación si está entrenado en el uso de técnicas específicas de auto-relajación y auto-activación que le servirán en momentos específicos. Favorecer que tenga espacios en casa donde pueda escuchar música tranquila, por ejemplo.
Darle la responsabilidad del uso de éstas técnicas, y conversar cuando aparezca una conducta disruptiva relacionado a lo sensorial. Permitir que sea el propio joven quien pueda proponer qué le podría ayudar.
Las actividades de la dieta sensorial para los adolescentes ayudan a desarrollar una mayor tolerancia a las situaciones y actividades que encontrarán en la vida, y con el tiempo, entrenar su cerebro para procesar la información sensorial más apropiadamente. No olvidar que en la adolescencia se da una "segunda explosión neuronal", por lo que toda actividad sensoriomotriz puede reactivar circuitos neuronales. Seamos creativos y estimulantes en establecerle una dieta sensorial, respetando su necesidad de independencia.
Por último, buscar información, conversar con otros padres y "promover el conocimiento" (como lo hace ésta página) sobre la importancia del procesamiento sensorial en ésta etapa de la vida.
Como padres, el poder compartir espacios y actividades con los hijos ayuda mucho, desarrolla un vínculo y crea oportunidades de diálogo, tolerancia y motivación para sobrellevar las dificultades -sensoriales o no- que encontrará a lo largo de su vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario