La sinestesia es una peculiaridad mental que tiene el 1% de la población mundial. Consiste en un cruce entre los diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. No es una impresión lo que perciben: lo sienten realmente. Un sinestésico escucha colores, ve sonidos, prueba olores, siente música, huele palabras o ve dolores y sentimientos. Hay más de 100 combinaciones posibles según la psicóloga Alicia Callejas, miembro del grupo de investigación de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada, institución que se ha convertido, desde hace 10 años, en un referente mundial en el estudio de esta particularidad.

Rubio escucha todos los colores. “El rojo me suena a do, el azul a sol y el negro es silencio. Hoy voy vestida muy armónica [jersey rojo, pantalones azules y zapatillas rojas] y mi ropa suena así: dooooo-soool-doooo. Y me gusta”, cuenta esta onubense de 24 años mientras reproduce los sonidos que asegura escuchar. Mientras su mano dibuja las ondas de la melodía. Rubio también ve colores y texturas en los sonidos: “La voz de mi profesor de fotografía es azul oscuro pero con una textura muy extraña, como melocotón por fuera y pinchitos por dentro. Es como un erizo abrigado por un melocotón”. Lo cuenta y se ríe. Quizás porque le resulta graciosa la expresión de sorpresa que pone la gente cuando habla de algo que, para ella, es natural. “Como respirar. Uno no es consciente de cuántas veces inhala por minuto. Yo vivo con esto sin darme cuenta”.
Rubio lo descubrió hace siete años. A los cinco se interesó por la música. Un año más tarde, comenzó a tocar el violín. “Ningún don, solo interés”, precisa. Pero un don sí que tenía: a los 12 años, su profesor de música se dio cuenta de que era oído absoluto, identifica cada nota musical sin tener un sistema de referencia previo. A los 17 años, una compañera que estaba escribiendo una tesis sobre sinestesia le preguntó si, al ser oído absoluto, podía también ver colores en los sonidos (hay teorías que relacionan ambas condiciones). “Sí, pero igual que todo el mundo, ¿no?”, contestó pasmada. En ese momento se percató de que su manera de percibir la realidad era distinta a la del 99% de las personas. Ahora es profesora de violín, licenciada en Comunicación Audiovisual, compone sinfonías para su grupo de música y también para obras de teatro.
Artículo completo. http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/03/actualidad/1401821566_900669.html
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