Según algunas teorías psicológicas, se le llama intuición al conocimiento que no sigue un camino racional para su construcción y formulación, y por lo tanto no puede explicarse o, incluso, verbalizarse. El individuo puede relacionar ese conocimiento o información con experiencias previas, pero por lo general es incapaz de explicar por qué llega a una determinada conclusión o decisión.
El psicólogo Carl Gustav Jung identificó a la intuición como una de las cuatro funciones mentales básicas. Las otras son: el pensamiento, el sentimiento y la sensación.
Eduard Punset (abogado, economista y divulgador científico) comenta sobre la intuición en una entrevista a la periodista del ABC, Blanca Torquemada
"se ha descubierto el valor de la intuición. Cuando la hemos analizado científicamente, hemos visto que tiene el mismo o mayor valor que las decisiones conscientes; es más, las posibilidades de equivocarte en una decisión consciente son mayores, porque, entre otras cosas, en las intuiciones suele haber menos necesidad de información y te confundes menos.
Esto se ha llevado al colmo con experimentos hechos sobre el futuro de la Bolsa. Hemos descubierto que los que lo saben todo de la Bolsa no aciertan más que el hombre de la calle."
Hoy día, los investigadores saben que tanto las emociones como la razón son necesarias en la toma de decisiones. La idea de que las emociones influyen en la toma de decisiones es casi un postulado de sentido común. Los neurocientíficos que han comenzado a explorar las bases físicas de las emociones han encontrado que las emociones intensas, especialmente en momentos clave de la primera infancia, pueden ser un gatillo para cambios de comportamiento y modificaciones cerebrales que persisten después de desaparecer la emoción y que condicionan futuras respuestas emocionales

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