Ana María Matute (1925-2014) ha fallecido a los 88 años en Barcelona, según ha confirmado la Real Academia Española (RAE), donde ocupaba la silla K. La autora de «Olvidado rey Gudú», que recibió el Premio Cervantes hace tres años.
«Me gustaría ser recordada como una mujer que amó mucho la vida», dijo Ana María Matute . «No puedo aceptar que después de la muerte no exista nada, porque todo lo que he sentido, y todos mis deseos, mis sueños se pudra. En alguna parte quedará y quiero sentirlo así», asegura la autora. «Quisiera que mis libros duraran, porque yo estoy en mis libros, y si alguien me ha querido y me recuerda, y me quiere volver a encontrar, estoy en todos mis libros, en los peores y en los mejores», añade
Matute escribió su primera novela aquel verano del 36 en Barcelona y la tituló «Juanito». Por las noches iba con una linterna a la habitación de mis hermanos para leerles un capítulo, que acababa con un Continuará… Su obra estaba impregnada del espíritu de una infancia con más sombras que luces . La escritora era crítica con los niños de ho y denunciaba las carencias de esos chavales abducidos por las nuevas tecnologías: «Manejan el ordenador mejor que nadie, pero no saben quiénes eran Caín y Abel. Y no en el aspecto religioso, sino como expresión cotidiana. A los 15 años es peor, porque entonces se creen que saben. Y más grave todavía: personas que tienen una responsabilidad social y que cometen faltas de ortografía. De jovencita, si algún pretendiente me escribía con faltas de ortografía, aunque fuera el chico más guapo del mundo yo lo descartaba rápidamente. Me parecía horrible que un joven de 15 años cometiera faltas de ortografía. Fíjese… ¡Ahora me quedaría sin novio!».
Sus novelas no eran autobiográficas… pero ella estaba en todas ellas. Cuando la escritora hablaba de sí misma, lo hacía en tercera persona, como si apelara a esa niña traviesa que siempre fue: «¡Cosas de la Matute!», exclamaba.
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“El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida, porque acaba siendo verdad.”
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