No hay peros, ni siquiera la edad. "Podemos aprender a entrenar la inteligencia en cualquier momento de la vida -ha asegurado Elsa Punset en Las mañanas de RNE-. Era triste cuando nos decían que a partir de los 18 años todo era cuesta abajo. Realmente, tú sigues generando neuronas y puedes cambiar tu forma de pensar hasta el último día de tu vida".
Lo primero es aprender a gestionar las emociones y ser conscientes de que el afecto no es algo que nos haga débiles, sino todo lo contrario.
"Si una persona que no conoces se sienta a tu lado y te toma la mano mientras te están haciendo una prueba médica, baja tu sensación de dolor. Tenemos un enorme poder sobre los humanos y el afecto de los demás es lo que más dispara nuestra capacidad de superar obstáculos", afirma la divulgadora.
Para empezar a aliviar nuestro dolor, un abrazo puede ser un buen comienzo. Y mejor si dura seis segundos, seis. "Somos seres hechos de química y de electricidad y necesitamos un tiempo de atención plena hacia los demás para que se genere la química del afecto, del abrazo", dice Elsa Punset, que nos recomienda también no huir de la tristeza, sino gestionarla, y "entrenarse en positivo", es decir, dar más importancia a las emociones positivas que a las negativas.
"Cuando cambias tus pensamientos y tu comportamiento con entrenamiento, cambias la estructura física de tu cerebro".
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