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domingo, 8 de julio de 2012

Médicos andaluces logran diagnosticar el Parkinson años antes de que aparezca

Un equipo de investigación del Hospital Virgen de las Nieves, con el neurólogo Adolfo Mínguez al frente, acaba de confirmar una teoría que llevaba ‘persiguiendo’ desde hace años: el seguimiento de pacientes que presentaban alteraciones patológicas características del párkinson en neuronas de las vísceras abdominales ha permitido confirmar que la enfermedad aparece años después en algunos de ellos. Esto es, los médicos ya sabían que estos ciudadanos eran candidatos a desarrollar párkinson antes de que la patología diese la cara. En concreto, hallaron estas anomalías en las neuronas presentes en las vísceras del sistema digestivo y urinario.




«Se confirma por tanto que la alteración en las neuronas viscerales precede bastantes años el desarrollo de la enfermedad, que terminará o no manifestándose en función de los años transcurridos (a mayor edad, mayor riesgo), así como de otros factores protectores o agravantes no bien conocidos.
Desde un punto de vista científico, se trata de los primeros pacientes con enfermedad neurodegenerativa diagnosticados mediante estudio patológico años antes del comienzo de los síntomas. Esto abre perspectivas muy importantes, ya que confirma que existe un periodo latente de años en el que podrían aplicarse medidas para prevenir o retrasar la enfermedad», abunda el médico granadino.
El descubrimiento de los granadinos implica varios aspectos importantes con respecto a este mal.
Contagio a las células sanas
El primero de los conceptos que hay que revisar es la aplicación de las células madre para su cura. «Estas no son la solución porque se llega muy tarde, cuando ya ha dado la cara la patología. Además, distintos estudios han demostrado que las nuevas células implantadas se ‘contagian’ del párkinson», explica Mínguez, quien reconoce que el periodo de latencia del mal no está determinado aún. Lo que sí se puede aseverar es que al menos transcurre una década desde que se manifiestan las lesiones en la periferia, en las células viscerales, hasta que se evidencian los primeros síntomas.
Esta dolencia, que afecta sobre todo a los movimientos del individuo, se presenta con mayor frecuencia después de los 50 años de edad y es uno de los trastornos neurológicos más comunes en los ancianos. Sin embargo, también puede ocurrir en pacientes jóvenes y, en esos casos, es más común un posible origen genético.
«En un estudio realizado en EE UU se vio que las personas más estreñidas tenían al final de sus vidas un mayor riesgo de párkinson y esto se explica porque en algunos de estos casos las células del intestino ya estaban afectadas y por ende interferían en la motilidad intestinal del paciente», apostilla el investigador.
Aún quedan incógnitas por despejar con respecto al párkinson, pero por el momento queda claro que la solución debe pasar por la prevención. Una de las teorías por esclarecer sostiene que el mal entra por el estómago, por el nervio vago, «pero esto no se sabe a ciencia cierta», ilustra Mínguez.

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