El hombre es una cuerda sobre un abismo.
Un peligroso pasar al otro lado, un peligroso caminar, un peligroso mirar atrás, un peligroso estremecerse y pararse.
La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso
Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que encaminándose al hundimiento, pues ellos son los que pasarán el abismo (…)
Yo amo a aquel cuya alma es profunda incluso cuando se la hiere, y que puede perecer a causa de una pequeña vivencia: pasa así de buen grado por el puente.
Yo amo a aquel cuya alma está tan llena que se olvida de sí mismo, y todas las cosas están dentro de él; pues todas las cosas lo hunden (…)
Yo amo a quien es de espíritu libre y de corazón libre pues su mente no es sino la entraña de su corazón… aunque su corazón lo hunda.
(Así hablaba Zaratustra. Friedrich Nietsche)

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