nace de la danza en su forma más simple: de los movimientos
naturales y espontáneos del ser humano. Estamos hablando de la danza como
expresión creativa de la libertad individual responsable. Esta danza parte del
movimiento conciente, y resguarda el don natural con el que todos nacemos para
manifestarnos a través del movimiento.
APLICACIONES DE LA DANZATERAPIA
De una u otra forma la danzaterapia es para
todos. A través de la motivación expresiva del movimiento entramos en contacto con diferentes nociones espaciales y temporales.
En el trabajo con niños, la espontaneidad permite que los afectos y necesidades se manifiesten permanentemente, y, como adultos, nos sorprendemos reflejados en ellos: la necesidad de atención, aprobación, respeto, aceptación, apoyo, estímulo, el ser tenido en cuenta, el ser querido.
En el trabajo con niños, la espontaneidad permite que los afectos y necesidades se manifiesten permanentemente, y, como adultos, nos sorprendemos reflejados en ellos: la necesidad de atención, aprobación, respeto, aceptación, apoyo, estímulo, el ser tenido en cuenta, el ser querido.
· En el caso de personas aisladas o tímidas, la
experiencia con el cuerpo mediante el ritmo les permite movilizar la vía de
comunicación en su interior. ¿Por qué me muevo y para qué? se convierte en la
clave.
· El no oir (sordera e hipoacusia) no
significa no poder pensar o no poder sentir. Para un oyente, el silencio no es
profundo ni permanente, para aquel afectado por la sordera es un pozo sin
colores, un hueco profundo porque no existe la memoria auditiva, el silencio es
lo cotidiano. El método descubre el lenguaje encerrado en el cuerpo para que
pueda danzar con las palabras, formas, colores y ritmo mediante su
expresión.
· En el caso de niños o adultos
ciegos la danzaterapia intenta despertar la dormida expresividad y ser
un puente para el encuentro con su propio cuerpo, sin esa rigidez física a la
que se acostumbran.
· Discapacidad mental:
el danzaterapeuta trabaja sobre la persona que se mueve, no sobre el síndrome o
enfermedad; lo que no significa que desconozca las características de cada
patología. Se trata de mirar, proponer, intervenir, escuchar, leer, más allá de
la cosa en sí, del ser paralítico cerebral o síndrome de Down o cualquier otra
cosa, para que en la escena clínica se ponga en juego el decir y el actuar de
una persona y no el de un síndrome. Entra en juego el deseo y el placer de la
persona por el movimiento.
· Discapacidad física: el lenguaje del cuerpo
es muy antiguo, es primitivo, primario y algo tan natural como bailar para estar
juntos e integrarse nos fue quitado por la idea de la especialización. Todos los
cuerpos tienen un lenguaje, y esto no tiene nada que ver con cómo sea ese
cuerpo. El danzaterapeuta se interroga acerca de la historia singular de ese
cuerpo, de su sufrimiento corporal, de su esquema corporal y de su imagen
corporal intentando en la operación clínica rescatar al sujeto que en el
movimiento – danza se pone en escena.
· En nuestra cultura, cimentada sobre la
palabra, no pensamos que en determinadas circunstancias resulta difícil y en
ocasiones imposibles comunicarse a través de ellas. Este es el caso de la
mayoría de los pacientes mentales (psiquiátricos) en ocasiones tan severamente
alterados que pueden haber perdido todo contacto con el mundo que los rodea
(psicosis).
·Trastornos de la alimentación:
los pacientes con algún trastorno de la alimentación (anorexia,
bulimia,obesidad) padecen distorsión de su imagen corporal, baja autoestima y
pobre concepto de sí mismos, suscitándose a menudo problemas de relaciones
interpersonales, y, tienen dificultad para identificar sentimientos. A través de
la danzaterapia estos pacientes son animados a reconocer la tensión en sus
cuerpos como un signo de sentimiento. Este reconocimiento permite controles y
elecciones más saludables para reemplazar así las comilonas autodestructivas y
los ciclos de purga. Sus sentimientos pueden ser expresados simbólicamente en
movimiento.
Graciela Vella
Bailarina – Profesora
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