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viernes, 25 de mayo de 2012

LA DANZATERAPIA

nace de la danza en su forma más simple: de los movimientos naturales y espontáneos del ser humano. Estamos hablando de la danza como expresión creativa de la libertad individual responsable. Esta danza parte del movimiento conciente, y resguarda el don natural con el que todos nacemos para manifestarnos a través del movimiento.

APLICACIONES DE LA DANZATERAPIA

De una u otra forma la danzaterapia es para todos. A través de la motivación expresiva del movimiento entramos en contacto con diferentes nociones espaciales y temporales.
En el trabajo con niños, la espontaneidad permite que los afectos y necesidades se manifiesten permanentemente, y, como adultos, nos sorprendemos reflejados en ellos: la necesidad de atención, aprobación, respeto, aceptación, apoyo, estímulo, el ser tenido en cuenta, el ser querido.
· En el caso de personas aisladas o tímidas, la experiencia con el cuerpo mediante el ritmo les permite movilizar la vía de comunicación en su interior. ¿Por qué me muevo y para qué? se convierte en la clave.
· El no oir (sordera e hipoacusia) no significa no poder pensar o no poder sentir. Para un oyente, el silencio no es profundo ni permanente, para aquel afectado por la sordera es un pozo sin colores, un hueco profundo porque no existe la memoria auditiva, el silencio es lo cotidiano. El método descubre el lenguaje encerrado en el cuerpo para que pueda danzar con las palabras, formas, colores y ritmo mediante su expresión.
· En el caso de niños o adultos  ciegos la danzaterapia intenta despertar la dormida expresividad y ser un puente para el encuentro con su propio cuerpo, sin esa rigidez física a la que se acostumbran.
· Discapacidad mental: el danzaterapeuta trabaja sobre la persona que se mueve, no sobre el síndrome o enfermedad; lo que no significa que desconozca las características de cada patología. Se trata de mirar, proponer, intervenir, escuchar, leer, más allá de la cosa en sí, del ser paralítico cerebral o síndrome de Down o cualquier otra cosa, para que en la escena clínica se ponga en juego el decir y el actuar de una persona y no el de un síndrome. Entra en juego el deseo y el placer de la persona por el movimiento.
· Discapacidad física: el lenguaje del cuerpo es muy antiguo, es primitivo, primario y algo tan natural como bailar para estar juntos e integrarse nos fue quitado por la idea de la especialización. Todos los cuerpos tienen un lenguaje, y esto no tiene nada que ver con cómo sea ese cuerpo. El danzaterapeuta se interroga acerca de la historia singular de ese cuerpo, de su sufrimiento corporal, de su esquema corporal y de su imagen corporal intentando en la operación clínica rescatar al sujeto que en el movimiento – danza se pone en escena.
· En nuestra cultura, cimentada sobre la palabra, no pensamos que en determinadas circunstancias resulta difícil y en ocasiones imposibles comunicarse a través de ellas. Este es el caso de la mayoría de los pacientes mentales (psiquiátricos) en ocasiones tan severamente alterados que pueden haber perdido todo contacto con el mundo que los rodea (psicosis).
·Trastornos de la alimentación: los pacientes con algún trastorno de la alimentación (anorexia, bulimia,obesidad) padecen distorsión de su imagen corporal, baja autoestima y pobre concepto de sí mismos, suscitándose a menudo problemas de relaciones interpersonales, y, tienen dificultad para identificar sentimientos. A través de la danzaterapia estos pacientes son animados a reconocer la tensión en sus cuerpos como un signo de sentimiento. Este reconocimiento permite controles y elecciones más saludables para reemplazar así las comilonas autodestructivas y los ciclos de purga. Sus sentimientos pueden ser expresados simbólicamente en movimiento.
Graciela Vella
Bailarina – Profesora


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